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La intervención de la UME y sus equipos en las inundaciones
Ejército de Tierra y borrascas.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) advirtió en enero de la llegada a Andalucía de un fenómeno extraordinario y poco frecuente conocido como “río atmosférico”, que trae consigo un enjambre de borrascas, o lo que hemos conocido también como “tren de borrascas”, que ha barrido España este invierno provocando graves inundaciones y daños en distintos territorios, especialmente del sur peninsular, con carreteras cortadas, incidencias en el tráfico ferroviario y vuelos cancelados y desviados por fuertes vientos. Todo ello, obligó a desalojar a miles de personas en las provincias de Cádiz, Málaga, Jaén, Huelva y Granada.
Para combatir en la medida de lo posible sus desastrosos efectos, el Ejército de Tierra desplegó en Andalucía 250 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), dotados de todo tipo de máquinas para apoyar su actividad en la contención de laderas y balsas mineras, tareas de rescate acuático y terrestre y recogiendo árboles caídos por el temporal.
Un contingente formado por 250 militares y 90 vehículos y máquinas especializados de la UME se dispuso a operar en estas provincias para garantizar la seguridad de la población. El operativo estuvo integrado por unidades procedentes del Primer Batallón de Intervención en Emergencias, con base en Torrejón de Ardoz (Madrid), y el Segundo Batallón, con sede en Morón de la Frontera (Sevilla), respaldado por la Agrupación de Apoyo Logístico nº 21, con base en Sevilla, para el transporte de material de ingenieros a las localidades de Granada y Ronda (Málaga), contribuyendo a paliar los efectos de la borrasca Leonardo, que afectó a la Serranía de Ronda (Málaga), la Sierra de Grazalema y la zona del Estrecho (Cádiz), Sierra de Cazorla y la zona de Los Puentes (Jaén); así como a la zona de Sierra Nevada y Alpujarras.
En el dispositivo había equipos especializados en búsqueda, rescate y evacuación de personas en zonas de difícil acceso; misiones de limpieza de viales, apuntalamiento básico de estructuras dañadas y movimiento de tierras; así como medios preparados para tareas de contención, canalización de masas de agua y el uso de maquinaria de alta capacidad para el achique de agua y lodos en áreas inundadas. La operación contó con el respaldo de dos helicópteros del Ejército de Tierra, fundamentales para misiones de reconocimiento y evacuaciones de emergencia.
Como siempre, el uso de máquinas de movimiento de tierras fue imprescindible para lograr disminuir los duros efectos de las acometidas atmósféricas. Hemos visto en las imágenes de televisión y en las fotografías de la prensa todo tipo de equipos de distintas marcas dedicados a las múltiples tareas mencionadas, entre estas máquinas han destacado las minicargadoras, muchas equipadas con el implemento retro.







