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Actualidad

01 Octubre 2026

70 años cumple Huppenkothen (Takeuchi)


La miniexcavadora Takeuchi TB15FR, pintada con los colores rojo y malva.Siete décadas de fiabilidad, innovación y expansión del importador austriaco de Takeuchi para España.

La firma austriaca Huppenkothen GmbH, importador para España de los productos del fabricante japonés Takeuchi, ha cumplido 70 años en 2026, desde que el ingeniero Kurt Huppenkothen fundara la compañía en Ölrain (Bregenz, Austria), en 1956. Por ello, la empresa lo ha celebrado en su sede central de Lauterach como corresponde a tan redonda efeméride y a los logros alcanzados en estas siete productivas décadas en las que ha superado la cifra acumulada de 65900 excavadoras vendidas en Europa. En esta conmemoración, aparte del fundador, un nombre propio marca la exitosa trayectoria de la firma: el economista y empresario Franz Wirth, que fue director general durante más de 25 años, al que hay que unir el de otro pionero, Akio Takeuchi, el fundador de la marca japonesa de maquinaria e inventor de la miniexcavadora. La alianza estratégica de ambos en 1985 fue la clave del progreso de Huppenkothen, que en 1997 aterrizó en España con su fórmula especial de promoción de los equipos en alquiler para la venta. Esta es su historia.

Primitivo Fajardo

La trayectoria de Huppenkothen es la historia de un pequeño taller local de comercialización de equipos para obras que se transformó en un grupo empresarial austriaco de referencia internacional en la distribución de maquinaria de construcción, hito alcanzado combinando los elementos necesarios para ser grande: voluntad y espíritu emprendedor, estrategia y alianzas, trabajo duro y un excelente producto como Takeuchi, soportado por un equipo de profesionales unido y dispuesto a plantarle cara al futuro. Y lo fundamental: una cultura del emprendimiento que debería estudiarse hoy en las escuelas de negocios.

La sede de Huppenkothen está en Lauterach, localidad de la provincia de Vorarlberg, la más occidental de Austria, casi en la frontera con Suiza y muy cerca del famoso lago Constanza, que a su vez es la frontera natural de Austria, Alemania y Suiza. Con esta extensa masa de agua se funden los picos nevados de la vertiente austríaca de la gran cordillera europea, en una postal que muestra uno de los paisajes más bellos de Centroeuropa. En los sublimes escenarios que forman los verdes y soleados prados cuajados de flores blancas y amarillas, de vacas pardas, de las antiguas pistas de esquí de Damüls, del monasterio de San Gerold, del castillo medieval de Schattenburg y de las colinas de Bregenz, privilegiado mirador sobre el citado lago Constanza, encontró la inspiración Franz Wirth cuando asumió el mando de Huppenkothen en el otoño de 1985, tras ser adquirida por la constructora Grupo i+R.

Antes de que acabara ese año, Wirth tuvo un encuentro fortuito en el aeropuerto de Zúrich con Akio Takeuchi, empresario que gestionaba una industria propia de fabricación de maquinaria para obras en Japón. Un apretón de manos selló una alianza histórica que continúa vigente cuatro décadas después. De aquella entrevista nació la importación directa de los equipos Takeuchi para Europa desde Nagano. De hecho, poco después cruzó el océano el primer contenedor cargado con 11 miniexcavadoras TB15.

HUPPENKOTHEN HA SIDO EL MEJOR CLIENTE DE TAKEUCHI, Y EN ESTAS CUATRO DÉCADAS DE RELACIÓN HA COMPRADO UNA CONSIDERABLE PARTE DE SU PRODUCCIÓN.

Takeuchi llevaba funcionando veinte años en la localidad japonesa de Sakaki- Machi, en Nagano, aunque los cimientos industriales de la marca se gestaron a principios del siglo XX. Su verdadera historia de independencia y ambición comenzó en agosto de 1963 cuando un visionario Akio Takeuchi inventó la miniexcavadora, impulsado por una premisa más humanitaria que economicista: crear soluciones prácticas para aliviar el esfuerzo de los trabajadores de la construcción. Tras experimentar con prototipos, en 1971 sacó al mercado la miniexcavadora TB1000, que es considerada la primera miniexcavadora del mundo con rotación de 360º. Pesaba una tonelada y revolucionó la construcción urbana.

Esto le valió en 2023 el reconocimiento internacional al convertirse en la primera persona de origen asiático en ser incluida en el prestigioso Salón de la Fama de la Asociación estadounidense de fabricantes de maquinaria (Association of Equipment Manufacturers, AEM). Takeuchi va a cumplir 93 años en noviembre y se mantiene activo como presidente del Consejo de Administración de su empresa, Takeuchi Manufacturing.

El recelo europeo
Por su parte, la historia de Huppenkothen comenzó un poco antes, en el año 1956, en el barrio de Ölrain, en la tranquila localidad de Bregenz (Vorarlberg, Austria), cuando el ingeniero Kurt Huppenkothen dio vida a un sueño modesto estrenando con cuatro trabajadores un pequeño taller de venta y reparación de maquinaria de obras a la que puso los colores naranja cálido y verde vibrante de dos marcas que conocía y admiraba: las grúas Cadillon y las mezcladoras Waimer, una combinación cromática que con el paso del tiempo se convertiría en el sello inconfundible de la marca Huppenkothen, su identidad visual a lo largo de siete décadas.

Tras treinta años de actividad, el verdadero giro del destino aguardaba en el otoño de 1985, cuando la constructora Grupo i+R compró la empresa y nombró a Franz Wirth como gerente, quien contactó con Takeuchi, que enseguida envió equipos a Austria, como hemos indicado. Aunque al principio el mercado europeo contemplaba con recelo aquellas máquinas orientales y muchos clientes dudaban de la calidad y durabilidad de las excavadoras japonesas, la seriedad de la marca demostró lo contrario imponiéndose en las obras más exigentes. Quien probaba las máquinas Takeuchi notaba rápidamente la diferencia.

Con el ímpetu de las ventas, la firma se cambió de sede en 1986 y, apenas dos años más tarde, se trasladó a su enclave definitivo en la Bundesstraße de Lauterach, ampliando las fronteras de su catálogo. Con la llegada de los años 90, la visión estratégica de Wirth se amplió y Huppenkothen comenzó a superar las fronteras austriacas. En 1991 germinó la alianza con la firma Plan & Bau, en Praga, y en 1997 aterrizó la empresa en España con un arduo trabajo por delante (que contamos en la pág. siguiente): fundar la red de distribución para Takeuchi.

EN 1997, HUPPENKOTHEN ATERRIZÓ EN ESPAÑA AL FUNDARSE LA PRIMERA DELEGACIÓN CON DOS COMERCIALES AL MANDO CON GANAS DE TRABAJAR Y ALMA DE PIONEROS: TANJA KAINZ Y HAMID AACHAB.

El nuevo milenio
El cambio de milenio trajo consigo el crecimiento imparable de la compañía. En 2001, floreció la primera sucursal suiza en Oberbüren y, a la par, una red de distribución tejió lazos en Portugal y Andorra en 2002 y la ingeniería de la casa japonesa continuó desafiando los límites cuando en 2004 se presentó la TB1140 de Takeuchi, la primera excavadora de 15 toneladas sobre cadenas de goma. En julio de 2005, cuando Huppenkothen era ya importador de Takeuchi para Austria, España, Portugal, Andorra, Suiza, Tirol del Sur, Eslovenia, Croacia, Hungría, Rumanía y Republica Checa (Serbia y Eslovaquia vendrían en 2006, y después Montenegro, Bosnia y Herzegovina, Albania y Macedonia del Norte), en la central de Lauterach se celebró el 20º aniversario de la cooperación entre Takeuchi y Huppenkothen como importador general, bajo la gerencia de Franz Wirth, estrenando una nueva sede, cuya primera piedra puso Akio Takeuchi.

En 2012, tras 27 años de entrega, Franz Wirth cedió el testigo de la dirección general a Martin Hofer y Wolfgang Rigo, dando paso a una nueva era marcada por la diversificación. En el seno de la empresa nació ese año la vanguardista marca Suncar AG y se integró Martin GmbH en 2015, seguidas años más tarde por la adquisición de Lorenz Lift, en 2019, y Mietlift, en 2021, al tiempo que el saber hacer de la empresa se cristalizaba en la HUPPIAcademy y en el centro de formación Adepto, en Suiza. En 2024, Huppenkothen vendió en España la primera miniexcavadora eléctrica Takeuchi modelo TB20e.

Al alcanzar ahora las siete décadas de vida, con nada menos que 65900 excavadoras Takeuchi desplegadas por el mundo, Huppenkothen es la viva imagen, de la perseverancia y de cómo la visión de futuro puede convertir uns modesta empresa en una leyenda internacional.

TRAS EXPERIMENTAR CON PROTOTIPOS, EN 1971 TAKEUCHI SACÓ AL MERCADO LA MINIEXCAVADORA TB1000, QUE ES CONSIDERADA LA PRIMERA DEL MUNDO CON ROTACIÓN DE 360º.

España, espíritu pionero
En 1997, la semilla de Huppenkothen prendió en suelo español al fundarse la primera delegación con dos comerciales al mando con ganas de trabajar y alma de pioneros: Tanja Kainz y Hamid Aachab, que fueron comisionados por Franz Wirth para conquistar el mercado español y contaron con el apoyo desde la central en Austria de un profesional competente y concienzudo como Hubert Moosbrugger. Su odisea fue narrada en 2019 por la propia Tanja al cumplirse los 22 años de presencia en nuestro mercado, lo que fue celebrado con los clientes y distribuidores pilotando karts y Ferraris en el Circuito del Jarama. Hasta esa fecha habían vendido 5036 Takeuchis en España, de las que casi la mitad (2397) iban equipadas con martillo.

Lo primero que hicieron Kainz y Aachab al aterrizar en España en enero de 1997 para buscar compradores fue darse unas vueltas de reconocimiento en moto por las calles de Madrid. Hamid se recorrió las obras apuntando las máquinas que veía: “Una marca blanca que se llama Bobcat y un tipo de máquinas amarillas que se llaman JCB, que tienen pala y brazo”. Franz Wirth les explicó que se llamaban retrocargadoras o mixtas.

La conclusión de este iniciático estudio de mercado fue una sentencia de Wirth, emanada de su experiencia en Austria: “Si hay minicargadoras y mixtas, entonces hay un futuro mercado de miniexcavadoras”. Tres meses después, en abril de 1997, vendieron la primera máquina. Y eso que el concepto de miniexcavadora era casi desconocido en España por aquel entonces.

«Páginas Amarillas» y un fax insomne
En el verano del 98 se fueron a la sede de Telefónica, en la Gran vía madrileña, a hojear las Páginas Amarillas. Copiaron a mano las direcciones de posibles clientes para intentar venderles las miniexcavadoras Takeuchi. Firmando como responsables de márketing, enviaron 115 cartas y sólo recibieron una respuesta: Pablo Árias, de Arsan Maquinaria, que hoy sigue siendo un distribuidor activo en Asturias. Luego, Hamid y Tanja se trillaron todo el territorio español en automóvil buscando clientes. “Pero, nada de tablas Excel ni presentaciones llamativas ni cosas por el estilo: cargando una enorme carpeta de ventas con fotos pegadas a mano para mostrar el producto”, según Tanja. Al estar prácticamente todos los días en carretera, Wirth llegó a sugerirles que se compraran una autocaravana.

Montaron la sucursal en un piso en Madrid y trabajaban con un fax instalado en el dormitorio de Tanja. Así lo explica ella: “Yo quería dormir, pero el fax no. A las 7 de la mañana comenzaba la jornada laboral en la central y el fax iniciaba sus pitidos en mi habitación.

Salía el papel sinfín con su ruido estridente confirmando ofertas, pedidos o listados de almacén. Y también listados de canciones porque el número de fax era casi igual que el de la emisora de radio Cadena SER”. En una ocasión, la solicitud de un joven cantante también acabó en el dormitorio de Tanja, que llevó personalmente las 7 páginas de papel térmico con las peticiones a la emisora de radio.

El cantante era Ismael Serrano, quien más tarde se convertiría en un afamado cantautor en España. “Total –concluye Tanja, con un toque irónico–: a veces, una cifra mal escrita decide si uno duerme, pide una excavadora o hace historia de la música”.

HAMID SE RECORRIÓ LAS OBRAS APUNTANDO LAS MÁQUINAS QUE VEÍA: «UNA MARCA BLANCA QUE SE LLAMA BOBCAT Y UN TIPO DE MÁQUINAS AMARILLAS QUE SE LLAMAN JCB, CON PALA Y BRAZO».

Akio Takeuchi visita España
El arduo y pertinaz trabajo de Tanja y Hamid fue fructificando. “Nuestra primera visita oficial fue al Sr. Jordi Perramón, de Ausa, ya que Ausa fue antes el importador de Takeuchi para España”, afirma Tanja. A partir de octubre de 1998 las cosas se aceleraron y consiguieron una incipiente red de 5 distribuidores trabajando a toda marcha. De tal forma que, antes de que acabara el año 98, Takeuchi declaró oficialmente a Huppenkothen importador para España. “Nuestra cuota de mercado iba creciendo rápidamente –asegura Tanja– y en el 99 ya éramos número 1 en ventas. En 2001, habíamos vendido 235 Takeuchis y el inventor de la miniexcavadora, el Sr. Akio Takeuchi, vino de visita y se dio una vuelta por toda España. Recuerdo que mientras Franz conducía la furgoneta, el Sr. Takeuchi, el Sr. Makabe, mi madre [Verena, esposa de Franz Wirth] y nosotros dormíamos en la parte trasera”.

Huppenkothen fue creciendo de manera exponencial y en 2002 Takeuchi alcanzó el hito de producir la miniexcavadora 6000, surgida de la fábrica de Sakaki- Machi. Todo iba viento en popa hasta que, por desgracia, se vio interrumpido por la crisis que empezó a notarse en España en julio del 2007. “De 813 máquinas vendidas en 2007 –afirma Tanja– caímos en picado hasta llegar a tan sólo 20 equipos en 2013. Fueron años duros para todos, pero afortunadamente la recuperación fue posible tras la crisis gracias al esfuerzo de los distribuidores”.

Tal fama alcanzó la marca en nuestro país que apareció en el célebre programa “El Hormiguero”, de Antena 3, en diciembre de 2012. Participó la midiexcavadora de Takeuchi TB145, cedida por el alquilador Hune, mostrando sus habilidades encendiendo con precisión un mechero con un diente de la cuchara, una prueba exitosa que, para mayor gloria de la máquina, no fue operada por un técnico de la marca, sino por uno de los presentadores del programa.

En resumen, a base de conversaciones personales, capacidad de persuasión, muchos kilómetros recorridos y una gran perseverancia, en sólo dos años Kainz y Aachab conquistaron el mercado español desarrollando su estrategia de una manera especial e introduciendo su revolucionario y pionero sistema de alquiler para la venta, denominado “Sistema Huppenkothen”, que fue adoptado posteriormente por otros competidores.

Huppenkothen ha sido el mejor cliente de una marca pionera como Takeuchi, y en estas cuatro décadas de relación industrial ha comprado una considerable parte de su producción. Ambos han creado escuela gracias al trabajo, la fidelidad y el empeño tanto de los directivos de ambas compañías como de los distribuidores, que siempre han mirado con confianza al futuro y han sido fundamentales para posicionar con mayor fuerza el nombre de Takeuchi en el mundo.


EXCAVADORAS «VOLADORAS»

Corría el verano de 2001, hace justo 25 años, y en la redacción de la revista EQUIPOS & OBRAS (madre de OP MACHINERY), sus responsables, Marisa Fraile y un servidor, nos planteamos la decoración del stand que llevaríamos a la feria Smopyc’2002, en febrero, en Zaragoza. Siempre he sido un friki de la aviación y me empeñé en que esa debía ser la temática. Tenía una razón de peso para imponer mi criterio aeronáutico: en un viaje reciente a Austria, a la sede del fabricante Neuson, descubrí una miniexcavadora modelo 14-03, de 1,5 toneladas de peso, travestida de helicóptero, con un rotor sobre la cabina y otro en la cola, una idea que me pareció de lo más llamativa y original.

Por tanto, para dar contenido al stand de Smopyc y rienda suelta a mi estulticia, “sólo” había que pedir prestada la máquina a Neuson. Así lo hicimos y, gracias al entusiasta apoyo de la simpar Sybil Pecriaux, directora general de Neuson en España, logramos el objetivo.

El pedido de Neuson estaba en curso, pero como nuestro stand, sobre el plano, era muy alargado, necesitábamos algo más para completar el espacio expositivo. Entonces, me vino a la cabeza la posibilidad de fundar un hangar: teníamos un “helicóptero”; necesitábamos también un “avión”. ¿A quién podíamos pedirle, con garantías de éxito, que lo fabricara?, fue la pregunta que nos hicimos. Una empresa de la competencia de Neuson sería lo ideal. ¿Y qué firma austríaca vendía miniexcavadoras en España? Huppenkothen con la marca Takeuchi.

Pensé, además, que el pique entre ambas ayudaría en nuestro empeño. Así que, solicitamos a sus responsables en España, Tanja Kainz, Hamid Aachab y Stephan Walser, que con el fin de decorar nuestro stand le propusieran a la máxima autoridad de la empresa en Austria, Franz Wirth, director general de Huppenkothen –al que habíamos conocido el año anterior en un viaje a la sede central–, que nos “fabricara una de sus miniexcavadoras con forma de avión”.

HACE 25 AÑOS, EL STAND DE LA REVISTA EN LA FERIA SMOPYC SE CONVIRTIÓ EN UN HANGAR CON UN «AVIÓN» DE TAKEUCHI Y UN «HELICÓPTERO» DE LA MARCA NEUSON.

Una propuesta descabellada
Nos imaginamos el ataque de risa que les daría a estos ejecutivos con nuestra descabellada propuesta, a tenor del poco caso que nos hicieron. Pensarían que, o estábamos como cabras, o abusábamos del alambique, o les estábamos vacilando. Hasta que un día les hicimos notar con una sonrisa que éramos modestos pero formales y que el tema iba en serio. Y para demostrarlo les enviamos la foto del helicóptero de Neuson y los planos del avión que queríamos, pergeñado burdamente a mano alzada para que vieran la idea. Tampoco era tan difícil: sólo había que plantarle a una miniexcavadora una cola de avión y dos planos laterales simulando una aeronave. ¡Casi nada!

Tras mucho negociar, y viendo nuestro empeño en la noble causa, Franz Wirth y Tanja Kainz, tras recibir el visto bueno de los técnicos en la central de Lauterach, se apiadaron de nosotros y accedieron a reservar una Takeuchi TB016 con canopy, de 1,5 toneladas, para transformarla en nuestro “avión”. Tanto se afanaron los mecánicos en el taller que no les faltó ni el detalle de las luces de posición en la punta de los planos y en el timón de cola. Una vez terminado, lo trajeron desde Austria y lo entregaron llave en mano en tiempo y forma. Unos profesionales. Les quedamos muy agradecidos y, ni que decir tiene, que el experimento fue todo un éxito de público –y también de crítica, porque la envidia, como la mosca cojonera, nunca descansa–. Incluso las responsables de ambas marcas en España, Tanja y Sybil, posaron juntas en nuestro stand con ambas “aeronaves”.

Problemas con el helicóptero

No todo fue miel sobre hojuelas, claro. Con el stand decorado, llegaron las miniexcavadoras, de similares características, pero nos encontramos con que el helicóptero era más alto de lo calculado y sobrepasaba unos centímetros la altura del enrejado del techo. La Takeuchi contaba de serie con 2,26 m de altura, una anchura de 1 m y una longitud de 3,67; mientras que la Neuson original medía 2,33 m de alto, 0,99 m de ancho y 3,84 m de largo. A esto había que sumarle los archiperres aéreos, que no afectaban al espacio expositivo en el caso de la máquina japonesa, pero sí en el de la austríaca, que no “entraba” en el “hangar”.

¿Qué hicimos? Como no podíamos arrancar las hélices de la miniexcavadora, descuajeringamos los arneses del stand. Los técnicos de la feria “abrieron” el techo, desmontaron paneles y entre todos situamos el helicóptero en su posición, colocamos el avión en su sitio y ellos volvieron a montar la estructura por debajo de las aspas. Solucionado. Al día siguiente estaba todo a punto en la inauguración.

Por supuesto, las autoridades de la feria visitaron el lugar y se quedaron absortos contemplando semejante “hazaña”. Y tal era su realismo que hubo visitantes que preguntaron si volaban de verdad.

Tras la feria, cada marca recuperó su máquina para ubicarla en su sede central como atractivo para el público visitante. Y Huppenkothen, que celebra ahora su 70º aniversario, también la usó para hacer publicidad.

P.F.

 


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