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Le Tourneau, la historia del mítico fabricante estadounidense de maquinaria

¿Quién no ha oído hablar de las cargadoras gigantes, las mototraíllas o los buldóceres de la firma LeTourneau, que tanto se prodigaron en la segunda mitad del siglo XX? Seguramente todo el mundo sabrá de la existencia de esta gran marca de maquinaria estadounidense; sin embargo, pocos serán los que conozcan al sumo hacedor parapetado tras el ilustre apellido:LeTourneau Robert Gilmour LeTourneau, un prolífico e ingenioso inventor de máquinas que puso en marcha su propia empresa, fundó una universidad y fabricó algunos de los equipos más espectaculares de la historia de la maquinaria, llegando a registrar más de 300 patentes relativas a los equipos de movimiento de tierras, que mejoraron las excavadoras, buldóceres, cargadoras, traíllas, grúas, maquinaria forestal y otros aspectos relativos a los equipos pesados, incluidos procesos de fabricación y máquinas herramientas. Robert G. LeTourneau fue uno de los pioneros más interesantes que hayan honrado el mundo de la maquinaria pesada y un innovador mecánico autodidacta cuya hombría de bien llevando una vida ejemplar alcanzó proporciones casi míticas.

En estas páginas nos adentramos en los hechos y alcances de este gran hombre que figura por derecho propio y con letras labradas en oro en los primeros puestos del reino de los grandes hacedores de nuestro sector, los pioneros que forjaron con su empeño, ilusión y conocimiento los pilares sobre los que se sustenta nuestro progreso y nuestro futuro. ROBERT Gilmour LeTourneau nació en Richford (Vermont, EE.UU.), en 1888, en el seno de una familia modesta en la que era la oveja negra. Niño precoz y rebelde, a los catorce años dejó la escuela, pero mientras sus hermanos trabajaban él no lograba encontrar un empleo estable. A tan temprana edad tomó la decisión de dedicarse a recorrer el país ejerciendo las más diversas ocupaciones.

En Portland trabajó como aprendiz en la East Portland Iron Works, donde aprendió a trabajar en una fábrica y lo que es la fundición, mientras estudiaba mecánica por correspondencia, curso que no terminó, como todos los demás que se propuso. En 1909 se mudó a San Francisco, donde trabajó en la central elétrica de Yerba Buena familiarizándose con el uso de la soldadura y la aplicación práctica de la eletricidad.

Durante los años siguientes, el futuro inventor trabajó de leñador, carpintero, minero, etc., conocimientos que estaban forjando su mente y más tarde le serían tremendamente útiles en su trayectoria empresarial. En 1911 se estableció en Stockton, California, donde comenzó a trabajar en un taller mecánico del que más tarde fue copropietario en sociedad con un amigo. Todo parecía ir bien en el taller hasta que tuvo que ausentarse al ser movilizado por la Marina para trabajar en soldadura y electricidad en la manutención de navíos en el astillero Mare Island durante la I Guerra Mundial. Al terminar su periodo de servicio militar, con casi 28 años, regresó en 1915 a Stocken y descubrió que el concesionario había quebrado por la negligencia de su socio y estaba endeudado en unos 5000 dólares.

Para liquidar sus deudas se dedicó a reparar un tractor sobre orugas y una traílla de la marca Holt (de Benjamin Holt, que en 1908 compró la empresa de Daniel Best y en 1925 se fusionó con la de C.L. Best, hijo del anterior, para fundar Caterpillar), de un terrateniente que de pasó le contrató para nivelar muchos acres de tierra. Se apasionó por el trabajo y se dio cuenta de las ventajas de estos equipos para remover terrenos en la construcción de carreteras, en auge por el desarrollo fulgurante que estaba teniendo el automóvil.

En enero de 1921 se compró un tractor y una parcela de tierra en Stockton y alquiló una traílla, estableciendo en mayo un taller mecánico donde diseñó y construyó en solitario varios tipos de traíllas con chatarra y motores viejos. En esta época se casó con Evelyn Peterson (1900-1987) y durante los años Cargadora gigante de LeTourneau. LeTourneau03Febrero 2018/OPM/29 letourneau Robert G. Ejército de máquinas para movimiento de tierras LeTourneau. Arriba, el Overland Train TC-497 Mark II, vehículo de transporte todoterreno para circular fuera de las carreteras. veinte las contratas le llovieron en California, consiguiendo algunos trabajos importantes de movimiento de tierras, como la carretera de Boulder hasta la presa Hoover, en Nevada, los diques de Marysville, la presa del condado de Orange, etc. No todo fue un camino de rosas, especialmente cuando, a la edad de 40 años, en el año 1927, un trabajo de construcción de envergadura le fue mal y contrajo una deuda de 100000 dólares. Para colmo el final de los años veinte marcó un acontecimiento único en la historia americana, la Gran Depresión.

Como pudo LeTourneau pagó sus deudas y quedó escarmentado del negocio de la construcción, vislumbrando un futuro próspero y ganancias sólidas en el mundo de la maquinaria. En 1929, inspirado por su propia filosofía («La única diferencia entre posibilidad e imposibilidad es la “im”», solía decir), fundó en California la firma R.G. LeTourneau Inc., dejó a un lado las contratas en 1933 y con 45 años se volcó en la fabricación de máquinas, para lo cual construyó en 1935 en Peoria (Illinois) la primera de las plantas LeTourneau que habría de levantar en la década siguiente en Estados Unidos: Toccoa (Georgia), Vicksburg (Mississipi) y Longview (Texas), y Australia (Rydalmere) (llegó a tener fábricas en cuatro continentes). El negocio prosperó y los resultados económicos se dispararon, como indican los balances de la época: en 1932 el beneficio de la empresa fue de 52000 dólares; en 1934, de 340000, y en 1938 de 1,4 millones de dólares.

DURANTE LA II GUERRA MUNDIAL EL 70% DE LA MAQUINARIA DE LOS ALIADOS SE PRODUJO EN LAS FÁBRICAS DE LETOURNEAU.

Alta producciónTerminada la guerra, LeTourneau siguió construyendo máquinas para el ejército, como un dózer de 67 toneladas para retirar a empujones los aviones de los campos de aviación, o una grúa de 100 toneladas para recuperar lanchas de desembarco, o, más tarde, compactadores de uso táctico para abrir franjas de seguridad de 10 metros de ancho durante la Guerra de Vietnam. La empresa continuó creciendo en los años de posguerra y amplió su catálogo de productos creando neumáticos y ruedas autopropulsadas independientes mediante electromotor, el neumáticos de caucho de de alta resistencia y baja presión para vehículos pesados, de dos ruedas tractoras, de tracción eléctrica, numerosas mejoras en las traíllas, plataformas móviles de perforación en alta mar y otras innovaciones técnicas en la fabricación del acero y en los sistemas de frenado, inventos muchos de ellos previstos para usos fuera de lo común.

Además de máquinas que con simplemente apretar un botón movían toneladas de tierra y posibilitaron el desarrollo del mundo en el siglo XX. El nombre LeTourneau se convirtió en sinónimo de movimiento de tierras en todo el mundo y fue reconocido como un líder en el diseño y fabricación de equipos pesados. Fue este hombre el responsable de la invención y el desarrollo de muchos tipos de máquinas que utilizaban tecnología adelantada a su tiempo, una sabiduría incomprensible para sus rivales, que le respetaron y admiraron, y por los que han estudiado su vida.

Lógicamente se hizo multimillonario y veía su trabajo como un servicio a Dios, por lo que junto a su mujer Evelyn estableció la Fundación LeTourneau para la administrar las donaciones, que fueron aumentando gradualmente hasta entregar a la Iglesia el 90 por ciento de sus ganancias. En 1959, después de donar 10 millones de dólares para trabajos religiosos y educativos, la Fundación LeTourneau contaba con unos fondos de aproximadamente 40 millones de dólares. Al ser cuestionado sobre el valor de las donaciones a la iglesia, LeTourneau dijo: “La cuestión no es cuánto de mi dinero le doy a Dios, sino cuánto del dinero de Dios guardo para mí mismo”.

EL NOMBRE LETOURNEAU SE CONVIRTIÓ EN SINÓNIMO DE MOVIMIENTO DE TIERRAS EN TODO EL MUNDO Y FUE RECONOCIDO COMO UN LÍDER EN EL DISEÑO Y FABRICACIÓN DE EQUIPOS PESADOS.

La Universidad LeTourneau También fue un firme creyente en la eficacia de la instrucción práctica combinada con estudios teóricos y, en 1946, compró un hospital militar abandonado, en Longview, el antiguo hospital general de Harmon, y fundó el Le- Tourneau Technical Institute of Texas, para proporcionar conocimientos especializados, buena formación técnica y mecánica y cursos universitarios. El instituto, basado en la filosofía de combinar el trabajo, la educación y la formación cristiana, pasaría a ser en Febrero 2018/OPM/31 Camión maderero dotado de ruedas con motores eléctricos, invento de LeTourneau. EL NOMBRE LETOURNEAU SE CONVIRTIÓ EN SINÓNIMO DE MOVIMIENTO DE TIERRAS EN TODO EL MUNDO Y FUE RECONOCIDO COMO UN LÍDER EN EL DISEÑO Y FABRICACIÓN DE EQUIPOS PESADOS.

El libro «Dios dirige mis negocios» relata la vida de Robert LeTourneau. Una de las fábricas americanas de dóceres y traíllas, con Robert LeTourneau revisando el final de la línea. Overland-train, Tourna-train, Landtrain, Snow-train y Snow-buggy son vehículos de neumáticos de base ancha de 3 metros de diámetro inflados a baja presión, inventados por LeTourneau para desplazarse por terrenos difíciles, como la selva o la nieve en el Círculo Polar Ártico. 1961 la Universidad Cristiana LeTourneau, que fundó con la ayuda de su mujer, con la que tuvo seis hijos. Llegó a ser conocido como el “Empresario de Dios”.

De hecho, su autobiografía lleva un título muy acertado: Mover of men and mountains, que podríamos traducir como “Motor de Montañas y Hombres”; y también el libro que sobre él escribió Albert W. Lorimer se titula: Dios dirige mis negocios. En 1953, a los 65 años, LeTourneau vendió su línea completa de equipos para movimiento de tierras a Westinghouse Air Brake (Wabco), comprometiéndose a no competir con ellos en el negocio durante cinco años. Entonces comenzó un proyecto de desa rrollo en Liberia, en África Occidental, con diversos objetivos de colonización y evangelización, desarrollo agrícola, introducción de ganado y actividades filantrópicas. Al año siguiente, en 1954, estableció en Perú un proyecto de colonización con objetivos similares a los de Liberia.

Por ello fue galardonado en 1956 con la Medalla Frank P. Brown, del Instituto Franklin, una de las entidades científicas más antigua de los Estados Unidos. Siendo un cristiano comprometido, en su juventud quiso dedicarse a la salvación de almas, pero un pastor, el reverendo Devol, le dijo: “Hermano LeTourneau, Dios necesita hombres de negocios tanto como pastores y misioneros”. Cultivó con entusiasmo las dos facetas: fue un gran empresario y además durante treinta años viajó cada fin de semana por Estados Unidos y el extranjero impartiendo la doctrina cristiana. En 1958, a la edad de 70 años y cumplido el compromiso con Wabco, Le- Tourneau retornó al mercado que conocía y volvió a entrar en el negocio de la fabricación de equipos para movimiento de tierras, aplicando su ingenio al desarrollo de uno de sus inventos: el concepto de rueda de accionamiento eléctrico, ofreciendo a los contratistas una gama de alta capacidad, transporte y máquinas de manipulación de materiales basados en este revolucionario sistema eléctrico de tracción por él inventado.

EN 1946 FUNDÓ EN LONGVIEW (TEXAS) EL LETOURNEAU TECHNICAL INSTITUTE, QUE PASARÍA A SER EN 1961 LA UNIVERSIDAD CRISTIANA LETOURNEAU.

Máquinas increíbles Durante estos años fabricó una serie de “aplastadores selváticos” para despejar de manera rápida y efectiva el terreno, la maleza y los árboles en los proyectos de construcción importantes que él mismo inició en Liberia y en Perú.

Estas máquinas, de hasta 150 toneladas, consistían en unas vigas de empuje que derribaban los árboles y luego los aplastaban con enormes rodillos y cortadoras. Así mismo ideó varios vehículos para desplazarse por la nieve en el Círculo Polar Ártico, como el TC-264 Snow- EN 1946 FUNDÓ EN LONGVIEW (TEXAS) EL LETOURNEAU TECHNICAL INSTITUTE, QUE PASARÍA A SER EN 1961 LA UNIVERSIDAD CRISTIANA LETOURNEAU. 32/OPM/Febrero 2018 PIONEROS Robert G. LeTourneau Robert G. LeTourneau posando con sus grandes neumáticos autopropulsados por motores eléctricos inventados por él. Debajo, en esta lista de precios de 1948 la Tournapull con hormigonera costaba 18320 dólares. El gigantismo de las cargadoras queda patente en esta comparación. Furgoneta del servicio de asistencia técnica de la fábrica de Georgia. Taller escuela de la Armada para formar operarios especialistas en las máquinas LeTourneau. Moderno ejemplar de cargadora LeTourneau.

Vehículo todoterreno de transporte. Febrero 2018/OPM/33 Buggy, que tenía unos neumáticos de base ancha de 3 metros de diámetro inflados a una presión de solo 28 kg/cm2. También los Snow- Trains, que eran parecidos y transportaban mercancías por el Ártico helado. Muy elevados sobre la superficie mediante unas ruedas gigantes, estaban formados por vagones de carga capaces de atravesar los territorios más inhóspitos.

Tras estos nació el TC-497 Overland Train Mark II, como consecuencia de la inquietud del ejército, acuciado por la pregunta: “¿Y si el enemigo destruye nuestras carreteras y vías de tren?”. El ejército de los Estados Unidos encargó a la firma de equipamiento industrial Le- Tourneau, con sede en Texas, un medio de transporte terrestre a gran escala que no dependiera de carreteras ni vías de ferrocarril. La respuesta de LeTourneu fueron los Overland Trains o Logistics Cargo Carrier (LCC), como los llamaba el ejército. Los LCC eran algo así como un tren, pero capaz de circular por cualquier terreno gracias a sus enormes ruedas.

El más grande de todos fue el TC- 497 Mark II, creado en 1958. En 1965 recibió su diploma honorario en ingeniería, cincuenta años después de haber comenzado como mecánico. Al aceptar el diploma, LeTourneau comentó jovialmente: “Así que ahora tengo un diploma... Ahora estoy educado”. En Mover of men and mountains, el admirado como maestro de la ingeniería escribió: “Soy apenas un mecánico que Dios ha bendecido. Él usa a los débiles para confundir a los fuertes. No hay explicación lógica para el hecho de haber desarrollado estas máquinas. No pasé de séptimo grado en la escuela. A los treinta años estaba quebrado y endeudado”.

LETOURNEAU ESCRIBIÓ: «NO HAY EXPLICACIÓN LÓGICA PARA EL HECHO DE HABER DESARROLLADO ESTAS MÁQUINAS. NO PASÉ SÉPTIMO GRADO EN LA ESCUELA. A LOS 30 AÑOS ESTABA QUEBRADO Y ENDEUDADO».

Murió con las botas puestas
Finalmente, Robert G. LeTourneau, el “decano del movimiento de tierras y los equipos de manipulación de materiales”, al que se considera hoy día como el más grande inventor, diseñador y fabricante de maquinaria pesada del mundo, pues llegó a producir las máquinas más originales y diversas del siglo XX, que además fue un filántropo reconocido, disfrutaba con su trabajo y a lo largo de su carrera fue el ganador de 30 premios y reconocimientos relacionados con la ingeniería, la fabricación y el desarrollo de equipos pesados, se jubiló en 1966, a los 77 años, y entregó la presidencia de su compañía, que había ocupado desde 1929 hasta 1966, a su hijo Richard. Sin embargo, Robert Gilmour LeTourneau, lejos de pegarse la gran vida una vez retirado –cosa lógica y asociada a los hombres de negocios exitosos–, siguió trabajando activamente todos los días junto a sus ingenieros y empleados, como había hecho toda su vida, y se le podía encontrar en la mesa de dibujo de su modesta oficina diseñando nuevas formas de mover grandes cargas más rápida y económicamente.

Murió tres años más tarde. Se puede decir que con las botas puestas. En marzo de 1969 sufrió una grave enfermedad de la que no se recuperó y falleció el 1 de junio, a la edad de 80 años. En homenaje a su recuerdo, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el siglo XX no habría llegado tan lejos sin los inventos surgidos del trabajo y del talento innato de Robert G. LeTourneau. Durante la década de los 40 y los siguientes 35 años, LeTourneau fue el líder mundial en el campo del diseño y la tecnología, fabricando traíllas y muchos otros innovadores equipos de movimiento de tierras. Durante la II Guerra Mundial, aproximadamente el 70 por ciento de la maquinaria de los aliados se produjo en las fábricas LeTourneau. De ellas salieron más de 2000 tractores de dos ruedas, 15000 buldóceres Tournatractor, muchos con hoja de ángulo variable, 2000 grúas, 10000 traíllas Tournapull y unas 35000 máquinas más de distinta naturaleza, entre ellos camiones articulados Tournarocker.

Entre las más innovadoras encontramos la Crash Crane (grúa de choque), utilizada a bordo de portaaviones para hacer de todo, desde sacar aviones accidentados hasta levantar munición pesada, y la B30 Bomber Crane, que el ejército del aire utilizaba para levantar los aparatos del suelo.

© OP MACHINERY.


Revista Técnica de Maquinaria de Obras públicas, Construcción y Minería, es una publicación de Prima Ediciones S.C. C/Orense, 8 – 1º Oficinas. 28020 Madrid (España)


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