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En Las Vegas se levanta un rascacielos de 201 metros de altura, icono de Hard Rock
La «guitarra» más grande del mundo.
Primitivo Fajardo
En el corazón de la fabulosa Las Vegas, donde el juego se impone y el neón dicta las reglas, se está gestando el desafío arquitectónico más disruptivo de las últimas décadas. El Strip atraviesa hoy su transformación más radical desde los años 90 con la construcción del nuevo Hard Rock Hotel & Casino, cuya pieza central es un coloso de cristal y acero con forma de guitarra que ya redefine el skyline de la ciudad, obligando a cada paseante del mítico Bulevar Las Vegas a elevar la vista ante una silueta que parece haber nacido de un sueño de rock and roll. Este prodigio, cuya construcción alcanzó su tope de altura el 1 de mayo, no es sólo un hito visual; detrás de sus curvas se esconde un reto arquitectónico y una inversión titánica que supera los 2000 millones de dólares, además del esfuerzo coordinado de 2500 obreros que dan forma a una estructura de 60 plantas. La nueva torre sumará unas 600 habitaciones de lujo al complejo del antiguo hotel Mirage, elevando la capacidad total del resort a casi 3700 llaves. Con sus 201 metros de altura, la «Gran Guitarra» se erige desafiante superando los 187 metros del hotel Wynn y los 192 m del Encore, posicionándose como un nuevo referente, sólo por debajo de la torre del hotel Strat (350 m). Este gigante, propiedad de la tribu Seminola de Florida, no sólo está cambiando el paisaje, sino también el motor económico de la zona, pues generará cerca de 6000 empleos permanentes cuando sus puertas se abran en 2027. La arquitectura de Las Vegas vibra ya al ritmo que marcan los arpegios de su nueva y espectacular «guitarra» de hormigón, acero y cristal.
El pasado 1 de mayo, los trabajadores de las obras del hotel Hard Rock de Las Vegas llevaron a cabo la ceremonia de la puesta de bandera en lo alto del rascacielos que están elevando en el corazón de la capital del juego, celebrando haber alcanzado el importante hito en su construcción de colocar la última viga, la que marcaba oficialmente la finalización de su estructura principal, a la altura máxima de 201 metros, confirmando así que la torre ya domina el skyline del Strip con su forma de “guitarra” y va a ser uno de los edificios más llamativos y originales del mundo.
Apenas 19 meses después de iniciarse la construcción, se ha alcanzado el hito. A partir de ahora, y a medida que se complete la “piel de cristal” –la fachada refulgente y espejada de vidrio– y se instalen los sistemas de iluminación LED que darán vida a la guitarra, los trabajos se centrarán en desmontar las dos grúas torre, en culminar el equipamiento interior, en los acabados de lujo y en la instalación de la parte museística. Todo calculado para que esté listo en la fecha prevista de inauguración, en teoría a finales de 2027. Desde luego, cuando se complete la obra, el Hard Rock Las Vegas será el primer gran resort en el corazón del Strip operado por una tribu nativa americana, lo que marca un hito no sólo en la ingeniería, sino en la historia social y económica de Las Vegas.
EL NUEVO HOTEL HARD ROCK DE LAS VEGAS TIENE FORMA DE GUITARRA, CON 201 METROS DE ALTO, 80 M DE ANCHO DE EXTREMO A EXTREMO DE LA CURVA Y ENTRE 20 Y 24 M DE FONDO, CONFIGURANDO UN RASCACIELOS DE 60 PLANTAS,
Los orígenes de la «guitarra»
La tribu Seminola, afincada en Florida, propietaria de Hard Rock International, compró en 2024 en Las Vegas el histórico hotel The Mirage, que durante casi veinte años ofreció el espectáculo “Beatles Love”, producido por el Circo del Sol, y también fue famoso por albergar durante años el espectáculo de los magos Siegfried & Roy, que volaban por el escenario, hacían aparecer elefantes entre el público y domaban en su show a una grey extraordinaria de tigres albinos –no me lo han contado, lo he visto con mis propios ojos–. Además, lucía la recepción un gran acuario ahíto de peces exóticos y distintas especies de tiburones.
Tras el cierre del establecimiento anterior, se inició la construcción de este prodigio de la ingeniería moderna financiado íntegramente por los seminolas: una torre con forma de guitarra cuya construcción ha generado unos 2500 empleos directos y bastantes más indirectos –se trabaja 24 horas al día, siete días a la semana–, estimándose una inversión total que supera ligeramente los 2000 millones de dólares.
El proyecto se erige sobre las 32 hectáreas que ocupaba el Mirage, cuyo elemento más llamativo era un volcán que a cada rato entraba en erupción y era un espectáculo por la noche. Su última función fue en junio de 2024, al igual que el musical de los Beatles, lo que marcó el punto de no retorno para la nueva construcción. Comenzó entonces la demolición del volcán, que fue compleja y no estuvo exenta de polémica por la afectación del entorno, para dar paso a la gran torre de la guitarra, que se ubica justo al borde del Strip maximizando su visibilidad.
Técnica de la obra
La ejecución de un proyecto de esta magnitud fue confiada a una joint venture estratégica de gigantes de la construcción: por un lado, PCL Construction, firma especialistas en estructuras complejas y de gran altura, que también participó en la construcción del Guitar Hotel original en Hollywood (Florida) y lidera el proyecto en Las Vegas; y WA Richardson Builders, empresa con amplia experiencia en el Strip que actúa como socio para gestionar la logística y los subcontratistas específicos de la zona. El diseño corrió a cargo de Klai Juba Wald Architecture, un estudio que ha diseñado gran parte de los resorts modernos del Strip.
A diferencia de su predecesora en Florida, la guitarra de Las Vegas es un diseño evolucionado, más alto y con una ingeniería de la fachada más compleja. Su estructura de 201 metros configura un rascacielos de 60 plantas, unos 50 niveles habitables, más áreas de maquinaria (en hoteles de lujo la altura entre plantas suele ser mayor para albergar sistemas de climatización y techos altos).
Construir un edificio que no es un prisma uniforme y rectangular requiere soluciones avanzadas porque las dimensiones varían de forma constante debido a la compleja geometría tridimensional y curvada del bloque, cuya estructura imita una guitarra –dicen que eléctrica, para mí tiene más de española–. La anchura varía según la sección de la guitarra: la base es más ancha, de casi 80 metros de extremo a extremo de la curva para ganar estabilidad en los niveles inferiores; arriba, la cintura se estrecha hasta los 40 metros de lado a lado y la parte superior se vuelve a ensanchar ligeramente.
Una vela al viento
En comparación con su gran altura y anchura frontal, la profundidad o grosor de la torre es sorprendentemente delgada, entre 20 y 24 metros, lo que le da ese aspecto de silueta plana de guitarra cuando se mira de perfil. Este grosor es el estándar óptimo en arquitectura hotelera para permitir un pasillo central de servicio y distribución de habitaciones a ambos lados, maximizando las vistas panorámicas hacia el Strip a través de los ventanales de cristal.
Tales dimensiones convirtió el diseño en un enorme desafío para los ingenieros y arquitectos, como hacer frente a las cargas de viento laterales, que obligó a reforzar el núcleo central de hormigón para evitar que el edificio actúe como una gigantesca vela de barco, por lo que se realizaron pruebas en túneles de viento para diseñar el sistema de marcos de resistencia y los muros de corte centrales que eviten la oscilación excesiva.
Debido a la curvatura exterior, cada piso tiene un perímetro diferente, lo que obligó al uso de sistemas de encofrado autotrepante variable y a un diseño de losas de hormigón postensado que se ajustaran centímetro a centímetro. Por otra parte, estas curvas reales en las secciones laterales generan una distribución de peso no uniforme en la base, por lo que la cimentación fue cuidadosamente estudiada para soportar los 60 pisos. Se perforaron pilotes de gran diámetro que se anclaron profundamente en el sustrato rocoso, compensando la excentricidad de la carga que genera la forma del edificio.
SE ESTIMA EN APROXIMADAMENTE 2000 MILLONES DE DÓLARES LA INVERSIÓN TOTAL EFECTUADA EN EL CONJUNTO, LO QUE CONVIERTE AL HOTEL HARD ROCK CON FORMA DE «GUITARRA» EN UNA DE LAS CONSTRUCCIONES MÁS CARAS DE LA HISTORIA DEL STRIP.
Espectáculo de luces y cristal
El acabado exterior, visualmente potente porque refleja como un espejo azul la parte de la ciudad que se mira en la torre, no es sólo estético sino una red altamente tecnológica: el muro es un cristal de alto rendimiento térmico cuyo diseño integra cañones de luz xenón o led de alta intensidad verticales en el centro de la fachada que simulan las cuerdas de la guitarra y se proyectan varios kilómetros hacia el cielo. Toda la superficie del cristal cuenta con nodos led integrados en los perfiles de la fachada para permitir que el edificio completo funcione como una pantalla de vídeo dinámica capaz de mostrar coreografías visuales.
La base de la guitarra se conecta con un gran complejo hotelero que redefine el espacio del antiguo Mirage y contempla un casino que se ampliará hasta los 16000 metros cuadrados. El centro de convenciones aumenta significativamente de espacio, alcanzando los 18500 metros cuadrados, el nuevo recinto para espectáculos (Hard Rock Live) tendrá capacidad para 3000 espectadores. Habrá, por supuesto, restaurantes, lounges, tiendas, etc., además de contar con un área de exposición para la vasta colección musical de la marca, configurando una suerte de museo de objetos personales y profesionales de artistas famosos que se han ido adquiriendo durante décadas, desde guitarras destrozadas en conciertos por leyendas como Jimi Hendrix o Pete Townshend, a trajes originales de giras mundiales, chaquetas de Michael Jackson y vestidos de Lady Gaga y Madonna, hasta letras de canciones escritas a mano en servilletas o cuadernos antes de convertirse en éxitos mundiales. Hard Rock posee más de 86000 piezas almacenadas en una bóveda gigante en Orlando que es, de hecho, la colección de objetos históricos del rock y pop más grande del mundo.
Financiación y estructura económica
La financiación del proyecto es un hito en la historia de la industria del juego, ya que marca la entrada definitiva de capital tribal a gran escala en Nevada. Gracias a la sólida calificación crediticia de la tribu Seminola y los ingresos estables de sus casinos en Florida, el grupo obtuvo líneas de crédito competitivas en los mercados financieros internacionales para asegurar que el flujo de caja de la obra no se detuviera. Se estima en aproximadamente 2000 millones de dólares la inversión total efectuada, lo que convierte a la “guitarra” en una de las construcciones más caras de la historia del Strip. Esta cifra cubre tanto la adquisición del anterior hotel, por el que se pagaron en 2022 unos 1000 millones de dólares a MGM Resorts, como los costes de construcción de la nueva torre y la remodelación completa del complejo. En el aspecto social, también se destinó una partida significativa para mitigar el cierre del Mirage pagando cerca de 80 millones de dólares en indemnizaciones a los más de 3000 empleados del antiguo hotel.
La guitarra sumará 600 habitaciones adicionales al complejo ya existente del hotel Mirage, que ha sido despojado de su antigua y llamativa fachada dorada para ser reformada, elevando la capacidad total del resort a casi 3700 habitaciones, lo que generará un empleo cercano a los 6000 puestos de trabajo permanentes, una vez que el hotel abra sus puertas en 2027. También se calcula en unos 1000 dólares el precio de pasar una noche metido en este gigante mirando al horizonte de Las Vegas.
Un proyecto sostenible
Dado el clima desértico de la zona, el proyecto busca certificaciones de construcción sostenible en la gestión del agua y la eficiencia energética. Para ello, se ha implementado un sistema de ciclo cerrado para las nuevas piscinas y lagunas ornamentales del hotel, reduciendo la evaporación. Por otra parte, el uso de vidrios con bajo factor de ganancia solar es crítico para reducir la carga de aire acondicionado durante los veranos de 45°C en Nevada.
Sea como fuere, la guitarra del Hard Rock está cobrando vida como nuevo icono del Strip de Las Vegas, donde la competencia entre hoteles es feroz. A favor del nuevo hotel juega la “memorabilia”, que actúa como un ancla cultural convirtiendo al establecimiento hotelero en un destino turístico por sí mismo que atraerá no sólo a jugadores a su casino, sino a melómanos que están dispuestos a pagar una entrada –o a alojarse allí– sólo para ver de cerca la capa de superhéroe de Elvis Presley, las gafas cursis y estrelladas de Elton John o los gayumbos espejados del mismísimo Rey del Pop.
Este hotel no sólo será el más altos del Strip –si exceptuamos la torre del hotel Strat–, sino también uno de los pocos edificios en el mundo con forma de guitarra gigante, un espacio dedicado a la nostalgia y el culto a las leyendas de la música que integrará el legado histórico de Hard Rock en la arquitectura de lujo del nuevo complejo, que ya se ha convertido en el nuevo símbolo visual de Las Vegas.
Los indios Seminola
La tribu Seminola es un pueblo indígena norteamericano originario de los everglades de Florida, formado en el siglo XVIII por grupos Creek y nativos cimarrones que huían de la invasión europea. Resistieron la expansión de EE.UU. y hoy son una tribu próspera, reconocida por el imperio Hard Rock International, que compraron a la compañía británica Rank Group en 2007 por 965 millones de dólares, incluyendo casinos y hoteles. Su riqueza tiene su origen en una decisión legal histórica. En 1979, aprovechando la moda impuesta en Europa, abrieron una sala de bingo en Florida. Cuando el estado intentó cerrarlo, la tribu llevó el caso a los tribunales y ganó. Esta victoria sentó el precedente legal que permitió a las tribus nativas americanas operar casinos en sus reservas al margen de las leyes estatales, lo que dio inicio a la multimillonaria industria del juego indígena.
La maquinaria, el corazón de la gran obra
PARA un rascacielos de esta altura, con una geometría tan compleja, la logística de elevación de materiales es crítica y está a cargo de dos imponentes grúas torre de alta capacidad de la serie EC-H de Liebherr, que destacan por encima de la estructura pintadas de rojo. Estos gigantes de pluma horizontal están ancladas al núcleo de hormigón del edificio y utilizan un sistema hidráulico de autotrepado para ascender planta por planta a medida que la estructura gana altura. Son capaces de izar piezas de hasta 40 toneladas y han sido las responsables de elevar las enormes jaulas de varillas de acero, vigas estructurales, vidrios y los pesados encofrados trepantes necesarios para alcanzar el piso 60, lo que ha permitido mantener el ritmo de trabajo necesario para alcanzar el hito del topping out el pasado 1 de mayo. Las máquinas pertenecen a la flota de Morrow Equipment, el distribuidor exclusivo de la marca alemana en EE.UU., y son operadas bajo la dirección de las constructoras PCL Construction y WA Richardson Builders.
Máquinas y más máquinas
Además de las grúas torre, en la obra de las antiguas instalaciones del hotel Mirage están operando decenas de máquinas especializadas. Aunque el número exacto varía según la fase, se estima que intervienen más de 50 unidades de diversas marcas líderes, como las excavadoras y cargadoras Cat para la gestión de escombros, el movimiento de tierras inicial y la demolición del volcán; excavadoras de cadenas para trabajos de zanjeo y cimentación profunda de Develon, que tiene una fuerte presencia en grandes proyectos de infraestructura en EE.UU.; minicargadoras y excavadoras compactas Bobcat para tareas delicadas en los niveles inferiores y el movimiento de materiales en espacios confinados... Y proliferan también las plataformas elevadoras y manipuladoras telescópicas de JLG, Genie y Manitou para instalar los paneles del muro y los sistemas led de la fachada. De Liebherr, además de las torres fijas, se emplean grúas móviles de gran tonelaje, modelo LTM, para el montaje de estructuras metálicas secundarias en distintas áreas de la obra. Todas estas máquinas pertenecen a flotas de alquiler o distribuidores locales con los que subcontratan la maquinaria las constructoras.










