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Actualidad

01 Enero 2026

La fuerza de Indal-Hidrotrack

Indal HidrotrackVeinte años de trabajo y sueños forjados sobre la marca Hidromek en Cuevas del Almanzora (Almería).

El pasado 29 de noviembre, la fiesta y la emoción envolvieron la sede de Indal-Hidrotrack, distribuidor de Hidromek, afincado en Cuevas del Almanzora (Almería), provincia en la que se erige como un referente esencial en el sector de la maquinaria destinada a la obra pública y la industria. ¿El motivo de la fiesta? Celebrar nada menos que dos décadas de una trayectoria que trasciende el mero rol de ser un negocio comercial: es una historia de tenacidad, pasión por la maquinaria y un compromiso inquebrantable con la provincia a la que pertenecen la empresa y sus responsables, lo que se delata en el propio sustantivo de la empresa, que hace referencia al símbolo de Almería y lo almeriense: el indalo. Doscientas almas se congregaron en la sede, pero no sólo como invitados sino como parte de la gran familia que ha visto crecer a este distribuidor estrella de la marca turca en España hasta consolidarse como un socio estratégico fundamental en el éxito de Hidromek y de numerosos proyectos de construcción y desarrollo en la región. La revista «OP Machinery » fue testigo privilegiado de este acontecimiento y aquí lo contamos en exclusiva.

Primitivo Fajardo

En la sede de Indal-Hidrotrack, tras largos días de preparación, estaba todo listo a las diez de la mañana del sábado 27 de noviembre para recibir a 200 personas invitadas. La tensión acumulada y la responsabilidad de que todo saliera bien pesaba sobre el pulso acelerado de su propietario y gerente, Francisco Antonio Rodríguez Collado, ante la inminencia de la celebración. Y también sobre el latido del equipo humano de la empresa, encabezado por su hermana Francisca María Rodríguez Collado, que es su escudera y responsable del departamento de recambios. Con ellos, Ana, del Dpto. de administración, Katherina, del Dpto. comercial, Antonio, jefe del taller, y los mecánicos y soldadores Francisco, Miguel, Marouan y Diego, profesionales todos que cuentan con una vasta experiencia y se distinguen por su compromiso con la calidad, dedicación que se traduce en la provisión de maquinaria fiable y un trato personalizado que busca siempre superar las expectativas de sus clientes y consolidarse como un aliado de confianza.

Como complemento, una nutrida flota de máquinas se exhibía a lo largo de la calle donde tiene su acomodo la sede de la compañía en el polígono industrial Valle del Almanzora, cortada a propósito desde hacía días para preparar esta importante onomástica. No era una simple exposición de grandes y pequeños equipos, era una galería de poderosas máquinas que daba testimonio a los visitantes de la palpable potencia técnica y la vanguardia de los equipos que Indal-Hidrotrack pone en manos de sus clientes, constructores y operadores.

Allí estaban, majestuosas, nuevas y relucientes las excavadoras hidráulicas de cadenas Hidromek que están labrando el futuro de la región moviendo montañas de proyectos: la HMK 520 LCHO, la HMK 310 NLC, la HMK 140 LC y la nueva HMK 210 LC, que era la sorpresa para el público. También la excavadora de ruedas HMK 150 WR, la cargadora HMK 640 WL, las retrocargadoras, que son la navaja suiza de las obras –en este caso turca–: 4 mixtas HMK 102B, la espectacular minirretro HMK 62T y, para dar idea de la importancia que tiene para el distribuidor la asistencia técnica: 6 vehículos de servicio, hábilmente dispuestos para ser lo primero que el visitante viera al atravesar el arco de entrada a la fiesta, formado por dos de las mixtas 102B con los brazos entrelazados para acoger como un corazón a los llegados.

Junto a estos vehículos y los mastodontes blanco y negro de Hidromek, se exhibían como complemento varias miniexcavadoras chinas Sunward, una manipuladora telescópica Dieci y un dúmper de obra D’Avino, marcas que también distribuye Indal-Hidrotrack en el territorio almeriense. La visión de este despliegue, bajo las luces crudas y cálidas del mediodía y las vespertinas y acariciadoras del ocaso, infundía respeto y admiración por la capacidad transformadora de Indal-Hidrotrack. ¡Qué despliegue, qué fortaleza, qué maravilla!, comentaban algunos de los asistentes contemplando la imponente exposición de Hidromek y sus máquinas más versátiles. Cada pieza exhibida era un himno a la ingeniería.

Presente el linaje de Hidromek
El aspecto social del encuentro estaba más que estudiado por los directivos para procurar el mayor regocijo social de los visitantes. Incluso los más pequeños tuvieron un miniparque infantil disponible para sus juegos y travesuras. Los mayores se vieron enfrascados en una lucha sin cuartel por competir a los mandos de una mixta para obtener el título honorífico del más habilidoso rescatando en el menor tiempo posible –tres miánades de pega de un cucharón convertido en embalse. La competición se desarrolló durante toda la jornada.

El aire de celebración en Cuevas del Almanzora alcanzó su clímax con la presencia de figuras clave que llegaron para honrar estos 20 años de lealtad y éxito compartido, dotando al evento de una gracia y distinción inigualables. El escenario no sólo reunió a los gigantes de acero expuestos para su admiración por el público visitante; también congregó al linaje que construye el futuro de la marca Hidromek, tanto en España como en el mundo. Para este acto tan importante, los anfitriones contaron con un invitado de excepción: Hasan Basri Bozkurt, un nombre que resuena con la historia misma de Hidromek, pues es el del fundador de la compañía, que falleció en 2018. El portador de ese nombre mítico es un joven, hijo del actual propietario Mustafá Bozkurt, que viajó expresamente hasta Cuevas del Almanzora desde Londres, donde se está formando académicamente para, en un futuro, tomar las riendas del vasto imperio turco de maquinaria pesada que fundó su abuelo en 1978.

Su presencia fue un gesto de admiración y reconocimiento de la casa matriz hacia Indal-Hidrotrack, y Hasan Bozkurt lo demostró con una sonrisa afable y un notable esfuerzo ofreciendo a los asistentes unas palabras de agradecimiento en español. Su mensaje fue una promesa de futuro y una bendición para la alianza: deseó larga vida y prosperidad al distribuidor almeriense, reconociendo el papel vital que éste juega en la familia global de Hidromek.

Para colmar de dicha a los anfitriones, el momento de los discursos se enriqueció con las voces de quienes día a día forjan el éxito de la marca en nuestro país; Julio García Ramírez, director general de Hidromek en España desde marzo de 2025, tomó la palabra con la visión estratégica que le caracteriza para destacar la trayectoria ejemplar de Indal-Hidrotrack y su contribución inestimable al posicionamiento de la marca turca en el mercado hispano. Por su parte, Abel Mera Martín, responsable de ventas, compartió su entusiasmo y reconoció la eficacia y el compromiso del equipo almeriense para llevar las máquinas a cada rincón donde se necesitan y leyó un mensaje común de buenos deseos de los empleados de Hidromek en España a su distribuidor; entre éstos, estaban presentes en la celebración el jefe del servicio técnico Roberto Sanz y Javier Domarco, uno de los técnicos de servicio.

El momento álgido fue coronado por la intervención del anfitrión, el alma de la fiesta: Fran Rodríguez, propietario de Indal-Hidrotrack. Sus palabras, cargadas de la sinceridad y humildad que le distinguen y entrecortadas por la emoción del minuto feliz que estaba viviendo, fueron de agradecimiento a sus clientes, a su equipo, a su familia, a la confianza depositada por Hidromek durante estas dos décadas de intenso trabajo y a tantas muestras de afecto como estaba recibiendo. Tanto su hermana, Paqui Rodríguez, como su padre, Antonio Rodríguez Segura, se mostraron visiblemente emocionados. Con 82 años, Antonio ha estado ligado a la construcción durante 50 años por su profesión de encofrador y fue siempre un apoyo fundamental para sacar adelante el negocio de Fran.

Durante el turno de agasajos, Hasan Bozkurt entregó un diorama conteniendo la nave de Indal-Hidrotrack y a su vera una excavadora HMK 390 LC HD serigrafiada con el logotipo del distribuidor. Seguidamente, descubrieron la incógnita excavadora apostada en mitad del recorrido expositivo, que figuraba con el modelo escamoteado y resultó ser la HMK 210 LC, de 21 toneladas, muy demandada por los distribuidores al fabricante por ser el peso más aceptado en las obras en nuestro país. Otro regalo recibió Fran de manos del concesionario de Hidromek en Granada, Helca Andalucía: un enorme reloj hecho a mano en acero que le entregaron sus propietarios, los hermanos Fátima y Andrés López. Otros distribuidores limítrofes que acudieron a respaldar a sus compañeros almerienses fueron Maquimálaga, de la provincia malagueña; Tamayrep Levante, de Alicante; y Somaq, de Murcia. Con este elenco de oradores y el brillo del heredero de la marca, no sólo se conmemoró un aniversario, sino que se reafirmó un pacto de honor entre Ankara y Almería, sellando un futuro de éxitos compartidos. Prosiguió la celebración con las viandas preparadas por los amigos de Fran: entremeses, incluido un excelente pernil, migas y paella, coronándose la digestión al ocaso –cuando el rigor otoñal empezaba a hacerse notar– con unos huevos fritos de película, que fueron tan bien recibidos como fulminantemente devorados por los presentes.

El hogar de Cuevas del Almanzora
La sede de Indal-Hidrotrack, enclavada estratégicamente en la localidad de Cuevas del Almanzora, cuenta con una extensión total de 1200 m2, distribuidos en una nave de 500 m2, un patio de 600 m2 y 100 m2 de exposición, y no es sólo un concesionario oficial de marcas líderes y un punto de venta de maquinaria nueva y de segunda mano, con capacidad para suministrar recambios multimarca. Es también un faro de actividad económica para la zona, un centro de operaciones que ofrece soluciones integrales con una gama completa de servicios, dotado con un taller altamente especializado en maquinaria de obras, industrial y agrícola donde se llevan a cabo operaciones de reparación, mantenimiento y cualquier desafío técnico, a lo que se une la vitalidad de sus talleres móviles, motor de la confianza de sus clientes. En conjunto, un servicio vital para mantener la operatividad de los equipos.

Desde este lugar, que lame las productivas y cubiertas dunas hortofrutículas que dan fama a la provincia, con la brisa cercana del Mediterráneo y el espíritu emprendedor de Almería, la compañía Indal-Hidrotrack ha construido su red de soporte, ofreciendo una experiencia completa que irradia confianza a la hora de atender de manera rápida y eficaz las necesidades de los clientes. Con una trayectoria de casi un cuarto de siglo, en Indal- Hidrotrack se enorgullecen de esta dedicación a la reparación y el mantenimiento y de poner esa experiencia al servicio de ofrecer la solución más adecuada, para lo que cuentan con un camión Nissan con grúa, que es taller móvil para trabajos pesados que requieran utilizar el brazo; y otros talleres móviles más: Ford Ranger 4x4 para accesos a canteras, furgonetas Man, Peugeot Bóxer y Renault Kangoo para recambios; y un Dacia Dokker para el área comercial.

Cifras que hablan de compromiso
Indal-Hidrotrack no es sólo fuerte en espíritu; sus datos empresariales atestiguan su consolidación como uno de los distribuidores más robustos de Hidromek en la geografía española. La compañía ha demostrado una evolución firme y ascendente, con unas ventas en 2024 cifradas en 2,3 millones de euros, experimentando un crecimiento notable en los últimos años y reflejando la confianza que el sector deposita en su maquinaria y en el equipo humano que la respalda, como dijimos al principio. La constancia y el enfoque en el cliente son el motor de esta solidez, posicionando a la compañía como un pilar en la distribución de la marca turca, cuyas excavadoras, cargadoras y motoniveladoras son cada vez más visibles en las obras de la provincia de Almería. De hecho, el distribuidor ostenta una cuota de mercado que en el ejercicio 2025 se cifra en el 50% en mixtas y el 15% en excavadoras.

Detrás de estos números y del acero de sus máquinas están los dirigentes de Indal- Hidrotrack, cuyo liderazgo, pasión contagiosa y espíritu de cercanía y profesionalidad han sido la llama que ha mantenido encendido este proyecto durante dos décadas en el mundo de la obra pública e industrial y han generado la confianza suficiente para seguir haciéndolo en las siguientes.

El tono emotivo de la velada fue un tributo a los clientes, los empleados y los colaboradores y el reflejo de un compromiso que va más allá de la mera transacción: reveló una relación entre el alma trabajadora de Almería y la potencia de un fabricante turco de maquinaria que persigue edificar un futuro común sembrando progreso y confianza en sus clientes.


INDAL-HIDROTRACK
Historia de una pasión

Desde muy pequeño, Francisco Rodríguez Collado sintió una atracción irresistible hacia el mundo de la mecánica, aunque al principio no fuera más que un tierno presentimiento envuelto en plástico y metal a escala, pues antes de articular sus primeras frases con claridad, ya sentía una fascinación desmedida por los coches en miniatura, en los que encontraba juego y emoción. Cuando enfermaba, su madre le consolaba comprándole un cochecito. Y su pasión crecía.

Con el paso de los años, esa querencia se consolidó en una colección de cientos de miniaturas, tesoro que aumentaba con la llegada de juguetes más grandes, como furgonetas, camiones de bomberos y toda clase de vehículos. El camión de bomberos era irresistible para Paqui, su hermana pequeña, que con dos añitos jugaba con estos vehículos y siempre les rompía algo. Fran, muy celoso de su colección, le echaba una regañina y se los escondía.

A medida que el niño crecía, su interés por la mecánica encontró un nuevo nicho en las bicicletas. Él se ocupaba de reparar sus propias averías. Sus padres, observando esta determinación y destreza, le compraron un maletín de herramientas, una decisión que marcaría el inicio de su carrera. Aquel maletín no era un simple juguete, sino la llave de entrada a un universo donde la lógica, la paciencia y el conocimiento se unirían para dar vida en un futuro a las máquinas. Fue ahí, con las manos manchadas de grasa de bicicleta, donde empezó su pasión por la mecánica.

El aprendizaje en la Renault
La vida de la familia se desarrollaba en las cercanías de un concesionario Renault, un templo del motor lleno de vehículos esperando ser reparados que ejercía una poderosa atracción sobre el joven Francisco. Con sólo 14 años, consciente de su vocación, le dijo a sus padres que quería aprender mecánica, y éstos, testigos de su inquebrantable decisión, no dudaron en hablar con el dueño del concesionario, don Antonio, que viendo el brillo en los ojos del muchacho accedió a que fuera los sábados por la mañana para empaparse del oficio.

Así comenzó su doble vida. Durante la semana estudiaba y los sábados se sumergía en el mundo del taller. El primer fruto tangible de este esfuerzo no lo destinó a un capricho personal.

Con una generosidad que su hermana nunca olvidaría, dedicó su primer sueldo y unos ahorrillos a comprarle una bicicleta como regalo de Comunión.

Para Paqui fue la primera prueba de lo que su hermano sería para ella: lo mejor que podía haberle dado la vida. Cuando completó sus estudios de Bachillerato, Fran ya tenía la vista puesta en su siguiente meta profesional. Decidió ampliar sus conocimientos estudiando FPII de automoción y electricidad del automóvil. Durante estos años de formación, su compromiso con el taller se intensificó. Por las mañanas, acudía al instituto para recibir la teórica, y todas las tardes iba al concesionario Renault para aplicar y expandir esos conocimientos. Al terminar el grado superior siguió formándose con diferentes cursos y se especializó en hidráulica.

La formación continua ha sido una constante en su vida y aún hoy sigue asistiendo a los mismos cursos que realizan los mecánicos porque para Fran la mecánica es una fuente inagotable de estudio y mejora, además de una pasión por encima de todo.

El nacimiento de un empresario
Francisco se convirtió en uno de los mejores mecánicos de Renault. Sin embargo, la hidráulica le había picado el gusanillo y reparar coches, aunque le gustaba, no le permitía desarrollar plenamente esa faceta. Había llegado el momento de buscar nuevos horizontes. Le comunicó a don Antonio su decisión de dejar el trabajo para ir más allá y aprender a reparar maquinaria pesada. Su jefe, aunque lamentaba perder a un empleado tan brillante, le deseó buena suerte y le aseguró que lograría sus metas.

A PRINCIPIOS DE 2005, LA HISTORIA DE FRAN DARÍA UN GIRO CRUCIAL: DURANTE UNA REPARACIÓN DE RUTINA A UNO DE SUS CLIENTES, TUVO UN ENCUENTRO FORTUITO QUE LE MARCÓ EL DESTINO. AL LADO DE LA MÁQUINA QUE ÉL ESTABA ARREGLANDO, VIO UNA HIDROMEK POR PRIMERA VEZ.

No se equivocaba. Fran trabajó un tiempo en un taller de maquinaria absorbiendo los conocimientos de un sector más especializado. Con 23 años y la confianza que le daba el dominio de su oficio, tomó la decisión audaz de montar su propio negocio. Corría el año 1999. Su primer taller fue, literalmente, sobre ruedas: compró una furgoneta Ford Transit y la transformó en un taller móvil. Con el tiempo y el éxito de su trabajo, pudo dar el siguiente paso y alquilar una pequeña nave. Esto le permitió realizar reparaciones más grandes, especializándose en maquinaria multimarca.

En esta nueva etapa, contó con el apoyo incondicional de su novia y actual esposa, Juana María Ruiz, pilar invisible de la naciente empresa, que se encargó de la gestión administrativa: facturación, gestión de recambios y todo lo que fuera preciso. A principios de 2005, la historia de Fran daría un giro crucial: durante una reparación de rutina a uno de sus clientes, tuvo un encuentro fortuito que le marcó el destino. Al lado de la máquina que él estaba arreglando, vio una Hidromek por primera vez, una mixta. La inspeccionó y le impresionó su chasis, la notable robustez de su construcción y el motor que portaba. Aquella visión despertó en él una nueva ambición.

Hidromek, cambio de rumbo
Impulsado por el recuerdo de aquella máquina, en mayo de 2005, Fran viajó a Zaragoza, a la feria Smopyc y se dirigió directamente al stand de Hidromek con una propuesta: distribuir su marca en Almería. En aquella reunión clave habló con Anil Bingol, entonces director de exportación de la marca turca, a quien convenció la pasión y la visión de Fran.

Tras varios meses de negociaciones y preparativos, el 5 de septiembre del año 2005, le concedieron oficialmente la concesión para Almería. La respuesta del mercado fue inmediata.

Tan sólo 25 días después de ser concesionario oficial, el 30 de septiembre de 2005, se realizó la entrega de los primeros equipos: la primera excavadora, una HMK 220LC, para el cliente Diego Ramos, y la primera retrocargadora, una HMK 102S, para Excavaciones Ramos García. Considerando que, en aquel entonces, Hidromek sólo contaba con 4 modelos para comercializar, resultó aún más significativo aquel iniciático hito. A partir de ese momento, la relación con la marca se consolidó gracias a la confianza depositada en él por el director general de Hidromek, Stoian Markov.

Aquellos primeros equipos marcaron el inicio de la historia de Indal-Hidrotrack, que acaba de cumplir sus primeros 20 años y cuyo origen es la pasión por la mecánica de un chaval con un sueño que comenzó con unos coches de juguete, una bicicleta y un bendito maletín de herramientas.

 


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