Actualidad
Acabamos de comprobar en la recién clausurada feria Smopyc de Zaragoza que el ecosistema de la maquinaria de obras públicas, construcción y minería atraviesa un periodo de vitalidad que en España no se veía desde antes de la crisis económica del 2008. Parece mentira que este sector pueda tirar bien a pesar de la nefasta gestión del Gobierno inútil, clorhídrico y metastásico que dirige nuestros designios desde hace dos legislaturas, dedicado como un hongo maligno a depredar los recursos públicos, a colonizar las instituciones y a segmentar al país en bandos antagónicos sólo para mantener en la picota a un payaso psicópata que, entre otras calamidades, va por el mundo denunciando el “incumplimiento de la legalidad internacional” del loco Trump, cuando él imcumple las leyes sistemáticamente dentro de su propio país. Es de vergüenza. Lo nunca visto: un napoleoncito corrupto, chulángano y mezquino, carente de ética, moral y sentido común, con su familia y toda su cohorte de bellacos indigentes intelectuales, sectarios y cleptómanos dedicados al trinque y a periclitar la unidad, la libertad y el futuro de España... ¡presumiendo de demócrata! Pero, oye, no pasa nada porque la mafia gubernamental goza de superioridad moral y está en el lado correcto de la historia...
A lo que voy. Se está consolidando un ciclo moderadamente expansivo que trasciende las meras cifras de ventas del mercado, que a pesar de todo siguen siendo bajas para la dimensión de nuestro país en comparación con nuestros vecinos europeos. Lo hemos visto en Smopyc, en Zaragoza, que ha sido un éxito sin paliativos. Y lo mismo hemos comprobado en Conexpo- Con/Agg, en Las Vegas, y en Intermat India, en Pune. La densa agenda de este primer semestre –Conexpo, Smopyc, Intermat India, Samoter en Verona, en mayo; Komatek en Estambul, en junio, y también en junio CSPI-Expo en Japón (para el segundo semestre quedan Bauma Conexpo India en Nueva Delhi, en septiembre, y Bauma China en Shanghái, en noviembre)– es un barómetro irrefutable de la “mala salud de hierro” del sector, donde la masiva asistencia de público está reafirmando a estas ferias como interesantes, útiles y necesarias.
Es lógico. Tras años de incertidumbres económicas, reajustes logísticos en las cadenas de suministro y un lentísimo crecimiento del mercado, especialmente a raíz de la pandemia, el sector ha recuperado los certámenes como escaparate perfecto para demostrar que no sólo se está recuperando sino que ha evolucionado hacia una sofisticación técnica cada vez mayor. El formato de las ferias tradicionales se ha revitalizado y se ha hecho más atractivo como punto de encuentro, resaltando la importancia del contacto directo y personal entre los fabricantes, distribuidores y clientes finales.
La reciente clausura de Conexpo-Con/Agg en Las Vegas, en marzo, marcó el primer gran hito del año como espacio crítico para el intercambio de conocimientos en un entorno de alta competitividad, dejando tras de sí un rastro de optimismo y récords de asistencia –en este número ofrecemos toda la información–. La cita estadounidense puso de manifiesto que el mercado norteamericano sigue ejerciendo un efecto tractor fundamental, impulsado por planes de infraestructuras y una decidida apuesta por la maquinaria de gran tonelaje con propulsión híbrida y de medio tamaño con motorización eléctrica. Por su parte, el sector español, a pesar de las incertidumbres globales, ha mostrado una salud robusta en Zaragoza y ha vivido en Smopyc una expectación rayana en la algarabía que no se recordaba en la última década, erigiéndose nuevamente en el bastión indispensable para el mercado ibérico y del arco mediterráneo, sirviendo de puente comercial entre fabricantes y clientes, contratistas y firmas de alquiler.
LA FERIA DE ZARAGOZA HA VIVIDO UNA EXPECTACIÓN QUE NO SE RECORDABA EN LA ÚLTIMA DÉCADA Y SE HA ERIGIDO NUEVAMENTE COMO EL BASTIÓN INDISPENSABLE PARA EL MERCADO IBÉRICO Y DEL ARCO MEDITERRÁNEO
El clima ferial en España ha estado marcado por una resiliencia envidiable, y Smopyc ha sido el epicentro europeo de la innovación en sostenibilidad aplicada al movimiento de tierras, con un énfasis particular en la economía circular y la valorización de residuos de construcción. En esta edición se ha visto cómo la digitalización, la autonomía, el control remoto de flotas, la electrificación, la inteligencia artificial y el uso de combustibles alternativos como solución para bajar las emisiones –algo vital para el cumplimiento de las normas UE–, están dejando de ser “el futuro” para convertirse en el estándar operativo y maximizar la rentabilidad, optimizando cada litro de combustible y cada hora de operario. La tecnología de control de maquinaria ha revalorizado el propio activo físico y, junto con la eficiencia, garantiza un crecimiento sano y sólido del sector.
Las empresas han comprendido que la asistencia a las ferias es, hoy más que nunca, una inversión necesaria, pues dibujan un mapa de prosperidad donde la maquinaria ya no se vende por su potencia bruta sino por su capacidad de integración en ecosistemas de datos complejos. Y en este punto hay que resaltar la incomprensible ausencia en Smopyc de las marcas tradicionales –Cat, Case, Develon, JCB, Komatsu, Liebherr, Volvo–, empecinadas en dejar que sean otros, llegados de los exóticos predios que exploró el mercader Marco Polo hace seis siglos, los que ocupen su lugar. Hoy lo hacen en las ferias, mañana en el mercado mundial.
Gozamos de una primavera dorada en nuestra industria en todo el mundo –ver la Yellow Table en la página siguiente– y la sucesión de ferias internacionales confirma que la maquinaria es el corazón latente de la actividad constructora mundial, que ha demostrado una capacidad de adaptación asombrosa. El mensaje es unánime: la construcción y la minería están más vivas y comprometidas que nunca, y las ferias proyectan un horizonte de trabajo estable y tecnológicamente avanzado.













