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Actualidad

01 Marzo 2026

SMOPYC’2026, la gran Feria

primitivo fajardoSiento cierta zozobra cuando se aproxima la gran cita ferial de nuestro sector en España: Smopyc. Es un sentimiento extraño, diríase agridulce. Por un lado, estoy deseando que llegue para reencontrarme con los viejos amigos y comprobar lo bueno que cada expositor ha llevado para demostrar su visión estratégica y exhibir músculo ante la competencia y el mercado; por otro, el peso de la responsabilidad merma mis ansias de disfrutar de todo cuanto acontece en una reunión gremial de primer nivel y gran dimensión como esta. Procuro equilibrar el yin y el yang; a veces, hasta lo consigo.

He visto infinidad de amaneceres sobre el recinto de Feria de Zaragoza desde hace 45 años, cuando empezó la feria a funcionar de verdad y comencé yo a transitarla como profesional del periodismo. Fue aquel lejano mes de febrero de 1980 en que aterricé en el viejo recinto de la Romareda por primera vez. Hacía un sol de justicia y un frío glacial. Iba como responsable de la revista Carreteras, con apenas presupuesto, o con un presupuesto de pena. Como no existía la oferta hotelera actual y estaban los hostales ahítos, una familia se apiadó de mí y me alquiló una habitación en su casa. Me impresionó la feria y, para colmo, me eché una novia azafata en el stand de un fabricante local. Por eso, hay lugares que no se miden en metros cuadrados, sino en la profundidad de las huellas que te dejan en la memoria. Y nunca se olvida lo que te hizo feliz siendo joven.

Antes de esa fecha, ya venía desarrollándose una muestra de maquinaria anual, desde 1975, pero como sección monográfica dentro de la Feria General de Muestras de Aragón, que se celebraba en octubre coincidiendo con las fiestas del Pilar. Pasó a ser un salón independiente en el 80 y el despegue fue inmediato. Hasta tal punto creció –junto a Fima y la Feria General– que hubo que estrenar nuevas instalaciones en el 86, un recinto de 200000 metros cuadrados en la carretera de Madrid, a las afueras de Zaragoza. Las obras, que visité en un par de ocasiones, duraron 18 meses y se invirtieron 3000 millones de pesetas (18 millones de euros). Fueron inauguradas por los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía.

La feria llegó a alcanzar el culmen de su celebridad en 2008, la edición de Smopyc más grande, populosa y atractiva de toda su historia, inaugurada por los actuales Reyes, entonces Príncipes de Asturias, Don Felipe de Borbón y Doña Letizia, obteniendo las mejores cifras de su carrera y consolidándose como la tercera feria más importante de su especialidad en Europa –tras Bauma e Intermat–. Para entonces, el recinto ferial había crecido hasta disponer de una superficie total de 360000 metros cuadrados, distribuidos en 11 grandes pabellones y amplias áreas exteriores, configuración que sigue vigente en la actualidad.

LA LLEGADA DE SMOPYC AL CALENDARIO NO ES SÓLO UNA CITA EN LA AGENDA, ES UN VUELCO EN EL CORAZÓN, UN RESURGIR DE LAS EMOCIONES. ES MUCHO Y BUENO LO QUE OFRECE LA CAPITAL DEL EBRO CON ESTA FERIA Y DEBO RECONOCER QUE ME SIENTO TRIBUTARIO DEL AFECTO QUE ME HA DADO ESTA TIERRA.

Smopyc ha continuado funcionando hasta nuestros días, por encima de crisis y pandemias, si bien al ralentí en las primeras ediciones de la segunda década de este siglo, afectada por la débil economía y después por el Covid y la cuarentena a la que fueron sometidos los actos presenciales. Por suerte, hace tiempo regresó a la senda del crecimiento, en parte debido a que hoy, en un mundo cada vez más digitalizado y donde nos comunicamos por redes, cobra mayor valor la interacción cara a cara con el prójimo. Smopyc ha vuelto a ser la feria multitudinaria y atractiva del sur de Europa y en Zaragoza, del 15 al 18 de abril, celebrará su vigésima edición, que no va a ser una más. Veremos un despliegue de fuerza en los expositores que desafía cualquier síntoma de estancamiento, a pesar de la presión geopolítica actual. Con unos 1100 expositores de 32 nacionalidades y superando los 107000 metros cuadrados brutos de superficie, la muestra recupera su escala más ambiciosa. El crecimiento del 27% en superficie no es sólo estadística; es el síntoma de un sector que muestra hambre de futuro.

Smopyc es el espejo de una industria que no sabe rendirse, y para muchos de nosotros, acudir a esta nueva convocatoria es cerrar un círculo de fidelidad y abrir una ventana a lo que está por venir. Porque Zaragoza no sólo exhibe máquinas; exhibe soluciones, acuerdos y el esfuerzo compartido de muchos profesionales. En el recinto ferial comprobaremos que hay talento para diseñar y ferrea voluntad para construir.

Desde aquel 1980, he visto la metamorfosis de un sector que ha pasado del hierro puro y duro y la fuerza bruta del siglo XX a la precisión, la eficiencia y la innovación del XXI, que es el siglo de la conducción autónoma, los equipos eléctricos y la inteligencia artificial. Smopyc 2026 abraza esta evolución con el nuevo Pabellón de la Innovación, un santuario dedicado a la tecnología y la sostenibilidad. Ya no se trata sólo de mover montañas, sino de hacerlo con eficiencia inteligente, minimizando la huella medioambiental y maximizando el ingenio.

Para mí, la llegada de Smopyc al calendario no es sólo una cita en la agenda, es un vuelco en el corazón, un resurgir de las emociones. Es mucho y bueno lo que ofrece la capital del Ebro con esta feria y debo reconocer que me siento tributario del afecto que me ha dado esta tierra antaño gobernada por los Reyes Católicos. Estoy orgulloso de formar parte sentimental de ella y agradezco el recibimiento entusiasta que sus responsables me dedican siempre. A ellos felicito por la impecable organización de la muestra, en la que invierten tanto entusiasmo como duro esfuerzo. Smopyc 2026 será un éxito. Allí estaremos para vivirlo y compartirlo después con nuestros lectores. Como cada vez desde 1980, seré testigo de cómo el hierro hace de nuevo historia.


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